Salón de Julio

Fotografía de Salón de Julio

El óleo, acrílico, tapillas de refrescos y todo lo que la creatividad de un artista permita han sido parte de las diversas obras que durante seis décadas han participado en el Salón de Julio - Pintura Fundación de Guayaquil.

Fue el 25 de julio de 1959 cuando en la biblioteca de la ciudad se inauguró la primera muestra bajo la alcaldía de Luis Robles Plaza. Alrededor de 23 pintores concursaron por el primer lugar que finalmente tuvo como ganador a Lloyd Wulf con la obra Danzantes.

Al acto también asistió el artista Oswaldo Guayasamín, quien además de exhibir sus pinturas fue miembro del jurado. Una primera edición que también contó con la muestra pictórica de Hans Michaelson y Manuel Rendón Seminario. Y en donde Diario EL UNIVERSO otorgó un premio estímulo.

Melvin Hoyos, director de Cultura de la Municipalidad, señala que el Salón de Julio ha contribuido “al descubrimiento de grandes valores de la plástica ecuatoriana (…), los maestros que nos han dado grandes satisfacciones a lo largo del tiempo”.

Para Hoyos, ha tenido una repercusión socio cultural a nivel nacional e internacional, donde se ha buscado acercar el arte a los ciudadanos. “Tratamos de democratizar y socializar el trabajo”, añade.

En estos sesenta años de gestión varios han sido los personajes que han pasado por el Salón, como Theo Constante, Enrique Tábara, Jorge Velarde, entre otros.

Hernán Pacurucu, director de jurado del Salón, considera al concurso como un “termómetro que puede medir con efectividad” lo que está sucediendo dentro del ambiente artístico del país.

“Como cualquier otro salón ha tenido que irse adaptando a todos los sistemas, tendencias y más del proceso del arte”, agrega el crítico.

Entre las obras triunfadoras que su historia repasa está Amanecer en los estratos, de Mariela García, quien en 1981 se catapulta como la primera mujer en ganar el Salón. Un hecho que no se volvió a repetir hasta luego de veinte años, cuando Hellen Constante se convirtió en la segunda artista de su género en obtener el premio mayor. “Esa es la libertad que solo el arte te da: la creación, sin géneros, sin obstáculos”, indica Constante. Hasta la actualidad cinco han sido las mujeres que han ganado.

Ella define al certamen como una entrada a un gran mundo. “Es el lugar no solo para la realización de nosotros los artistas, sino es el momento donde el museo abre sus puertas para mostrar a nuestra ciudad el hacer y percepción del artista”, comenta.

Hasta mañana se exponen en las salas Polivalente y de Arte Contemporáneo del Museo Municipal las obras ganadoras de los últimos diez años, en la que según indica Fernando Mayorga. (I)

Fotografía: Álex Vanegas
Este artículo fue publicado en la versión digital del diario El Universo del 12 de julio de 2019.

Otros artículos