Teatromuestras enfoca escenas experimentales

Fotografía de Teatromuestras enfoca escenas experimentales

Valiana Areco se convierte en “una marioneta híbrida”, le presta su cuerpo a una muñeca de tamaño real y se oculta tras la máscara de una anciana eufórica y ebria para contar la historia de ‘Estulticia’, una mujer “chistosa, un poco loca y senil” según la actriz, en un cuarto rebosado de recuerdos.

El montaje inspirado en el lenguaje del absurdo y en el teatro negro hace parte del capítulo de teatro experimental de tetromuestras 2019, que se desarrollará esta semana en el Museo Municipal de Guayaquil. La muestra arrancó la semana pasada con drama y prevé un tercer capítulo de comedia la próxima semana.

‘Estulticia’ -el nombre de la anciana y una palabra que significa necedad y tontería- refiere a “un tipo de locura estúpida humana, que nos hace actuar sin pensar, casi de forma inconsciente”. La obra de mediano formato fluctúa entre momentos de drama, suspenso y comedia. El personaje interactúa en escena con sonidos y efectos visuales, atiende una llamada en la que el público escucha a los dos interlocutores, habla con la radio y el aparato le responde, o se relaciona con una serie de personajes que parecen estar en su cabeza celebrando el cumpleaños imaginado de su hijo.

“Las proporciones distintas a la humana y el halo caricaturesco de la muñeca ayudan a entrar a otra realidad, en un juego entre lo real y lo surreal”, dice la actriz guayaquileña, que trabaja con el formato desde el 2013. “Es como llevar de vuelta a la infancia a la gente, a esa forma surreal de experimentar las cosas, pero para tocar temas de adultos”.

El reto es que el lespectador olvide que la marioneta es un objeto sin vida, dice, y luchar contra la creencia “de que las marionetas son solo para niños y que los únicos títeres que existen son los bocones”.

El capítulo experimental lo prevé abrir esta noche el grupo local Mínimo Impro, que estrenará en el Teatromuestras dos formatos de improvisación teatral. ‘Historias públicas y privadas’ pretende armar toda una obra improvisada a partir de una conversación abierta con los espectadores, el dúo de impro recogerá de forma oral experiencias del público y anécdotas privadas, de forma escrita y anónima, para entrelazarlas en escena.

“La naturaleza de la improvisación es la comedia, pero esta vez la idea es que el humor no sea una condicionante, ojalá podamos enlazar las historias también desde lo anecdótico, lo catártico o lo psicológico”, indicó Fabricio Mantilla, quien explora la improvisación desde hace 15 años. Diego Quiroz es desde hace cuatro su compañero de fórmula.

En Balón Bolón usarán tres pelotas para buscar las mejores ideas del público e improvisar escenas inimaginables. “La impro es una inyección de adrenalina, siempre estamos al filo -dice Mantilla-, la incertidumbre será mayor porque haciendo solo humor llega un momento en el que se vuelve también un poco cómodo”.

Este artículo fue publicado en la versión impresa del diario El Comercio del 11 de noviembre de 2019.

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