El Palacio Municipal

Fotografía de El Palacio Municipal

La “Casa del Cabildo”; “Casa Consistorial” o como todos lo conocemos, “El Palacio Municipal”, tiene una larga historia que se remonta a la época en que la ciudad estaba en el emplazamiento de Ciudad vieja en tiempos de la colonia. Sus más lejanos antecedentes harían de esta historia un relato apasionante por la multitud de vicisitudes vividas hasta que la ciudad pudo ostentar el edificio que conocemos, pero lo extenso de ese marco histórico, nos ha empujado a omitirlo con el fin de entrar directamente en materia y conocer, de manera puntual, la forma en que se realizó su construcción y su posterior inauguración.

Para saber de que modo se iniciaron las gestiones para dotar a la ciudad de un palacio a la ciudad en el que ésta pudiese efectuar todas las gestiones que el Cabildo porteño realizaba, es necesario conocer que desde 1918, la JUNTA PATRIOTICA DEL CENTENARIO (del centenario de la independencia de Guayaquil), venía estudiando la forma en que podría hacerse realidad este viejo anhelo de los guayaquileños

En 1920 y luego de que se difundieran las intenciones del Ilustre Concejo Cantonal, el cuerpo edilicio recibiría algunas propuestas dentro de las que se destacaban, la de los señores Francisco Manrique; Gaston Thoret; Dobler y Cía y Raúl María Pereira, todas verdaderamente excepcionales, tanto por su funcionalidad como por las características estéticas que estas poseían.

Un año después, el 25 de Febrero de 1921, los señores Luis Game y Alberto Campos presentarían una propuesta diferente a fin de que se les asigne a ellos la Construcción del edificio.

La diferencia de su proyecto con los demás era que éste, contenía una gran cantidad de locales de alquiler, pues, a su juicio, la única manera de financiar ésta titánica obra era con el arriendo de los mismos.

Con este proyecto de “PALACIO MUNICIPAL DE COMERCIO”, se habría una interesante posibilidad, razón por lo que fueron encargados de elaborar las bases de una licitación que tuviese como meta su construcción.

Sin embargo, para iniciarse la licitación habría que resolver dos problemas; el Primero, relacionado con la hipoteca que gravaba el solar sobre el que se levantaría el edificio, lo mismo que impedía su utilización a menos que se admitiese una segunda hipoteca y el Segundo, que estaba relacionado con los fondos necesarios para levantarlo, pues estos no podían venir del Municipio de Guayaquil debido a lo elevado de las deudas que éste tenía con bancos y organismos financieros.

Aun cuando las cosas se complicaban, la licitación finalmente fue publicada, a mediados de 1921, destacándose dentro de ella, un cambio en su redacción mediante el cual sería modificado el Artículo 6 que decía que la obra “debía estar terminada en 1923” para remplazarlo con el texto siguiente:

“La construcción empezará 6 meses después de firmado el contrato y estará completamente terminada dos años después de principiada, resolviéndose, de esta manera, los problemas que pudieren darse en cuestión de fechas y plazos en el caso de no haberse aclarado este punto.”

Las bases para el concurso se hicieron llegar a los más destacados profesionales de las principales ciudades de Europa y Estados Unidos, sin embargo de lo cual sería un extranjero domiciliado en nuestra ciudad, el arquitecto Francesco Maccaferri, el que se haría merecedor de la contratación por parte del cabildo.

Un año después. el presidente del Concejo cantonal, señor Luis Orrantia Cornejo firmaba el acta para la construcción del edificio, en la que se disponía que la “Compañía Italiana de Construcciones” se hiciera cargo de dicha construcción.

El cuerpo técnico de la empresa estaba conformado por reconocidos profesionales que garantizaban la calidad del trabajo a realizarse, dwestacandose entre ellos los ingenieros Coppe, Rufilli, Lignarolo, L’Abate y Guinderling, así como los arquitectos Russo y Orús.

Así; el 31 de Julio de 1924 y en el histórico sitio en el que, hasta 1908, se levantaba la CASA DEL CABILDO, se colocó la primera piedra de lo que en un futuro sería el PALACIO MUNICIPAL DE GUAYAQUIL.

Desgraciadamente una serie de factores, jugaron en contra de la rápida ejecución de los contratos. El Banco TERRITORIAL había facilitado un préstamo de 2’000.000 de Sucres para la construcción del palacio pero la elaboración de los instrumentos legales que permitiesen el uso de dichos recursos no estuvo lista sino hasta Julio de 1927, fecha en la que, finalmente, se otorgaría el instrumento publico que permitiría al señor Marco Plaza Sotomayor (Concejal comisionado para la realización de estas gestiones), presentar ante el gobierno central la documentación que permitiría sacar los permisos para que la Dirección General de Obras Públicas (cita en Quito), apruebe la ejecución del proyecto.

Con el dinero en su poder y los permisos funcionando, el palacio Municipal estuvo practicamente terminado en Octubre de 1928, procediendo los contratistas dem la “Compañía Italiana de Construcciones” a hacer una “entrega parcialñ” del mismo el 20mde dicho mes.

A fines de año y cuando la obra estaba totalmente terminada visitaría Guayaquil el presidente de los Estados Unidos Herbert Hoover a quien se le mostró la obra quedando gratamente impresionado con ésta.

Dos meses más tarde y de acuerdo con el programa de festejos que el Cabildo porteño había preparado para la conmemoración del primer Centenario de la Batalla de Tarqui, el Palacio Municipal era solemnemente inaugurado el 27 de Febrero de 1929 por el Doctor Leopoldo Izquieta Pérez, Presidente del M.Ilustre Concejo Cantonal y el Señor Marcos Plaza Sotomayor como Concejal comisionado de llevar a feliz termino la monumental obra.

Guayaquil tenía por fin su palacio; su costo había alcanzado la astronómica suma (para ese entonces), de 2’305.000 Sucres.

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