Armas y documentos, entre las reliquias que guarda Museo Municipal de Guayaquil y evocan gesta libertadora de 1820

Fotografía de Armas y documentos, entre las reliquias que guarda Museo Municipal de Guayaquil y evocan gesta libertadora de 1820

Reliquias de aquellos que fueron protagonistas de la gesta libertadora del 9 de Octubre de 1820 reposan en el Museo Municipal de Guayaquil. Armas, objetos personales de los próceres y documentos de la época son la muestra del proceso de emancipación porteño que está por celebrar su bicentenario.

Estos artículos, pertenecientes a personajes que participaron en la gesta independentista, evocan su lucha por la libertad de la urbe porteña.

El Acta de Independencia, que declara a Guayaquil libre del yugo español, es una de las reliquias más preciadas con las que cuenta el museo, explicó su director, Melvin Hoyos.

Este documento fue el primero, en el territorio ecuatoriano, que establecía los rompimientos de lazos con la corona española.

El Reglamento Provisorio de la Junta Superior de Gobierno para la República de Guayaquil también reposa en el museo.

Hoyos explicó que este documento fue escrito por el prócer José Joaquín de Olmedo, el 8 de noviembre de 1820.

“Era el reglamento provisorio original con 20 artículos, que se produce un mes después y que es el órgano jurídico por medio del cual se manejaría la vida de este nuevo territorio en libertad, de la sociedad que lo componía”, dijo. Agregó que este documento fue la base de la primera Constitución aprobada en el Ecuador, en 1830. “Era muy liberal y estaba basado, a su vez, en la Constitución de Estados Unidos”, manifestó Hoyos.

El texto original del Canto a Junín es otro documento que guarda el Museo Municipal desde el año 2003, en que fue entregado al entonces alcalde Jaime Nebot para que repose entre los archivos históricos.

En el museo también hay una sección de armas. Allí reposa el espadín de José Carbo y Unzueta, padre de Pedro Carbo Noboa y que, según Hoyos, fue uno de los personajes importantes en el proceso de consolidación de la emancipación de Guayaquil. “No fue precisamente líder de la independencia porque en esa época su esposa había dado a luz y se dedicó a ella, pero él sí estuvo involucrado en el proceso de consolidación”, refirió Hoyos.

Otro objeto que posee el museo es un guardapelo de oro, en el que está adherida una pintura en miniatura del prócer León de Febres Cordero.

También reposa un reloj de oro que le perteneció a José Joaquín de Olmedo y parte de unas charreteras que eran de Luis Urdaneta. Igual una espada del cacique peruano Hilario Álvarez, que fue parte del proceso de la independencia.

“Además tenemos, ya no de la independencia de octubre precisamente pero de este proceso emancipador que comienza en octubre y termina el 24 de mayo de 1822, el dormitorio matrimonial de Antonio José de Sucre, dos veladores y un cuadro”, explicó Hoyos.

Comentó que en 1820, la calle 10 de Agosto era conocida como Calle de la Municipalidad. Precisamente en el sitio donde hoy está ubicado el edificio del Museo y la Biblioteca Municipal era el domicilio del español Benito García.

“Él era el comandante de granaderos de reservas, era el líder español del grupo militar más poderoso que estaba asentado en Guayaquil. Él fue justamente a quien convence Gregorio Escobedo pagándoles una cantidad de dinero (25 000 pesos oro) que era la que les adeudaba la corona española. Nuestros próceres consiguieron esa cantidad de dinero para que ellos plegaran a favor de la independencia”, dijo Hoyos.

Con ello, Benito García pasó a ser pieza clave en el proceso de independencia de Guayaquil. “Si no se hubiera dado esta muy particular circunstancia, él hubiera sido quien eche a perder totalmente la Revolución de Octubre”, agregó Hoyos, quien también es director municipal de Cultura.

En el Museo Municipal además reposan cuatro cañones que estaban ubicados en el fortín de la Batería de las Cruces, sitio de batalla en la gesta.

“Los fortines que se tomaron la madrugada del 9 de octubre fueron dos: la Batería de las Cruces y la Planchada. El fortín de la Planchada se lo tomaron a las 02:00 y a las 04:00 la Batería de las Cruces, que quedaba casi pegada a la (actual) Empresa Eléctrica, el emplazamiento de la Batería de las Cruces estaba en la calle Eloy Alfaro (barrio del Astillero). También había un pequeño fortín en el estero San Carlos, donde ahora está el monumento a Olmedo, por ello colocaron cañones, para evocar esta acción”, explicó Hoyos. (I)

Este artículo fue publicado en la versión digital del diario El Universo del 23 de junio de 2020.

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